Estamos en una sociedad dinámica y cambiante, donde las complejidades y exigencias del mercado generan nuevas formas de gestión y trabajo que brindan agilidad a las organizaciones para responder a dichas exigencias. En este aspecto, lograr que una organización funcione en forma más ágil resulta una labor compleja, porque implica cambios no solo de procesos y estructuras, también de mentalidad y cultura.

Para lograrlo existe un profesional que ayuda a la organización a encarar transformaciones y proyectos ágiles: es el agile coach. En tal sentido, el agile coach requiere una visión global de la empresa para ayudar al desarrollo y cambio profesional de sus empleados. Su papel es localizar problemas y notificarlos al personal y a los equipos para que éstos establezcan la mejor estrategia para solucionarlos. Entre sus diversas funciones, debe capacitar a los equipos corporativos en la cultura y las metodologías ágiles como también supervisar el desarrollo de los equipos y las estructuras montadas en la organización para el funcionamiento ágil, entender el trabajo de cada miembro del equipo y cómo se relaciona con su entorno para llevarlo hacia un cambio de mentalidad. 

Por otro lado, también ayuda a la empresa a adoptar la agilidad como un cambio de cultura. Para implementar adecuadamente la metodología, un agile coach necesita alentar la aceptación de los empleados y de las principales partes interesadas: debe tener habilidades interpersonales y de comunicación avanzadas, ya que trabaja en estrecha colaboración con personas y debe enfrentar situaciones que requieren de mucha empatía y de un fuerte liderazgo. Su tarea requiere de estrecho trabajo transversal a la organización y de arriba hacia abajo. Asimismo, debe saber interactuar con equipos, con mandos intermedios, con la gerencia y la dirección organizacional.

El agile coach debe acompañar antes que liderar. Su labor y actividad

principal se centra en las personas y conoce las herramientas y metodologías agiles para elegir la más adecuada en cada momento: su principal reto será cómo acompañar al éxito a sus equipos, pero también debe sacar lo mejor de las personas cuando éstas atraviesan estados de tristeza, frustración o miedo y establecer una escucha activa para determinar la visión del cliente, analizar los problemas y determinar qué soluciones puede generar para llegar al objetivo.

¿Cuáles son las habilidades de un agile coach? 

Es un facilitador que posee estrategias, herramientas y capacidades de facilitación de reuniones y encuentros que logran generar con éxito las interacciones de un equipo ágil. Gestiona los conflictos, obteniendo el propósito y máximo provecho del evento facilitado, sin involucrarse en el contenido de las conversaciones y asegura que todos puedan expresarse. Como formador, dispone de dinámicas de capacitación para desarrollar en los agilistas de la empresa las competencias requeridas. Como mentor, incentiva al personal para que apliquen el aprendizaje y obtengan la mejor versión de sí mismos y de sus equipos, maximizando su potencial y mejorando su rendimiento. Asimismo, trata de no brindar soluciones o recomendaciones, sino de facilitar que las personas y sus equipos tomen sus propias decisiones. Como coach debe generar un alto grado de empatía con los agilistas en formación, aplicar una escucha activa y genuina, generar confianza, dar feedback de calidad y hacer preguntas que orienten a la persona.

¿En qué beneficia la organización disponer de un agile coach?

Liderar un cambio implica un esfuerzo por romper moldes y procesos grabados a fuego en la empresa. En este sentido, empujar a toda una organización en la misma dirección hacia un nuevo modelo requiere un esfuerzo continuo. El agile coach ayuda a orientar el proceso y mantener a la empresa enfocada hacia el objetivo final, lo cual ayuda a ahorrar tiempo y dinero. Es una voz objetiva que ayuda para afrontar obstáculos comunes, puntos de inflexión y eventuales problemas. Por ello, debe enfocarse en la mejora continua y analizar siempre dónde está la organización en su camino hacia la agilidad y guiarla hacia los próximos pasos de mejora para alcanzar la meta.